martes, 12 de octubre de 2010

¿RARA EMPATÍA?

Hoy toca hablar de dos estados psicológicos mas o menos opuestos, que surgen en situaciones determinadas: El Síndrome de Estocolmo y El Síndrome de Lima.

EL SÍNDROME DE ESTOCOLMO

El síndrome de Estocolmo es una de las respuestas emocionales que puede tener una persona que ha sido secuestrada o retenida a la fuerza hacia su secuestrador, por  el que crea vínculos de afección. Debe su nombre al atraco sucedido en el banco Kreditbanken (Estocolmo (Suecia)) en 1973 .Los delincuentes mantuvieron a los banqueros durante 6 días. Cuatro personas —tres mujeres y un hombre— fueron tomadas como rehenes, pero una de las prisioneras se resistió al rescate y a testificar en contra de los secuestradores.

En estas situaciones lo que ocurre es que la persona retenida al estar en unas condiciones emocionales difíciles se identifica inconscientemente con su secuestrador, piensa que es razonable su secuestro y no se da cuenta de su error.
Este mecanismo lo utilaza para conseguir dominar la situación y no sentirse amenazado por la situación ni por los secuestradores, así, al terminar el cautiverio agradece a los secuestradores que le hayan dejado en libertad y recuerda momentos en los que se le tubo compasión.

DIAGNÓSTICO
 – Que la persona se haya identificado con los  comportamientos o modos de pensar de los secuestradores.
 Que siga agradeciéndoles su actuación durante bastante tiempo incluso cuando haya transcurrido mucho tiempo desde el cautiverio.
CAUSANTES
 – El rehén y el secuestrador quieren salir ilesos y cooperan.                      
 – Los secuestrados se quieren proteger pero no pueden controlar muchas situaciones con lo que hacen todo lo que les dicen su secuestradores.                                                                     
 – Los secuestradores tratan de hacerles pensar a las víctimas que son benefactores y así que estos se sientan agradecidos por su comportamiento.                                                   
 – Para que el secuestrador no se enfade, el rehén se porta bien, este comportamiento está relacionado con la infancia, para que un progenitor no se enfade con su hijo este debe portase bien. En este tipo de situaciones el rehén actúa así de manera inconsciente, relacionando los actos.
 – La víctima se convence a sí misma de que el secuestro tiene algún sentido, y puede llevarla a identificarse con los motivos del autor del delito.

SITUACIONES
Normalmente se manifiesta en rehenes, miembros de una secta, niños con abuso psíquico, víctimas de incesto, prisioneros  de guerra y de campos de concentración y en el maltrato de las mujeres (la mujer niega el comportamiento violento del agresor y lo único que ve es la parte positiva, llega a ignorar sus propias necesidades y se centra en las de su agresor)



EL SÍNDROME DE LIMA
   Este síndrome viene a ser el opuesto del síndrome de Estocolmo, caracterizado porque esta vez el afectado es el secuestrador que tiende a empatizar con sus víctimas y siente compasión por ellas.
El síndrome se definió tras la toma de rehenes en la embajada Japonesa en Lima, Perú, donde 14 miembros del Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA) tomaron a cientos de rehenes en una fiesta en la residencia oficial del embajador japonés en Perú. La duración fue de tres meses desde el 17 de Diciembre de 1996 hasta el 22 de Abril de 1997.                                                                                                                                     
A los pocos días del secuestro, los militantes liberaron a la mayoría de los rehenes, despreocupándose por su importancia, incluyendo al futuro presidente de Perú y a la madre del presidente de aquel entonces.

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